viernes, 25 de abril de 2014

Vacio

Después de pernoctar en el albergue de Padrón y con una lluvia incesante salí dispuesto a afrontar la que seria mi ultima etapa de este camino.

Resulta un tanto curioso, como después de tantos kilómetros estos últimos se van haciendo, si en un principio las distancias que me iban marcando los hitos hasta Santiago, a veces me llegaban a abrumar por la distancia que aún me quedaba por recorrer, ahora con cada aparición, me iban recordando lo ya andado, haciéndose cada vez más patente la cercanía, ahora ya no me importaba la distancia que tenia frente a mi, estaba tan seguro de mi llegada, era la sensación, el sentir solo quedan 23, 18, 13, y de esa manera los tramos se fueron andando, con un sentir especial, parecía que el tiempo acortaba las distancias y a medida que la cercanía a Santiago, se convirtió en algo   visual todo se me desbordo desde mi interior.
Llegue a Santiago por el camino portugués, entrando por la Porta Faxeira, subiendo por la rúa do franco, hasta la fuente donde se dice bebieron los toros que arrastraron el cuerpo de Santiago y de ahí a la Plaza del Obradoiro, subí las escalinatas para dejar mi mochila y hacer una foto mas, este camino había terminado. Y llore, de alegría, de tristeza, no lo se, quizás por los dos sentimientos, las lagrimas acudieron a mi y me acompañaron durante bastante tiempo, sin saber el motivo exacto, lloraba simplemente. Me senté en las escaleras a llorar, me sentí solo y vacío, vacío completamente e infinitamente solo, dentro de la multitud. Empece este camino solo, y durante 26 días había estado solo muchas horas, muchos pasos, nunca tuve la misma sensación de soledad que cuando llegue, me preguntaba el porque, pero no halle respuesta, tan solo lagrimas y una soledad que me pesaba y a la cual no se poner palabras para haceros entenderla.
Quizás solo sea entendible para los que hemos hecho este camino, sencillamente no lo sé.
Ese sentimiento de soledad sigue en mi, mientras os escribo estas letras, mientras trato de configurar en esta pagina mis pensamientos y el relato de los acontecimientos, ahora que ya han transcurrido unas horas, no he decidido aún, donde ir, que camino tomar, que flecha seguir, si regresare a mi hogar, pero tan solo como una parada, momentánea, necesito otro camino que me llene y que me vacié, como lo ha hecho este, puede que así expulse este sentir que quiere enraizar en mi corazón.
Subí a abrazar al Santo, con mi tristeza, con mi alegría, con mi soledad y con mis lagrimas y le pedí por todos los que en mi corazón habitáis, felicidad y que ninguna enfermedad dañe vuestro cuerpo, ese fue mi sentir y fue lo único que supe pedir.
Después me perdí entre la multitud.