viernes, 4 de abril de 2014

A la mañana y después de asearme y recoger los bártulos , adecente la estancia y deje escritas unas palabras en el libro de visitas, volví donde Emi a tomar un café caliente y dejarle las llaves del Hogar tal y como había quedado con Jacinto, hechas las despedidas y agradecimientos enfile la carretera que une Alba de Yeltes con Bocacara bajo un tenue sol.
Tras siete km. atravesé el río Gavilanes por su puente decimononico, entrando en el pueblo, encontrándome un ambiente frío, todo permanecía cerrado, salvo un par de abuelos que aprovechaban una solana, y un perro que no dejaba de ladrar, comí un poco de chocolate a modo de tentempié en un banco de la plaza, esperando apareciera alguien que me informara de algunos aspectos del camino. En el corazón llevaba el grato recuerdo de Jacinto, que por motivos médicos no pudo despedirse de mi esta mañana, aun recordaba la charla que habíamos mantenido la noche anterior, sus viajes por los diferentes caminos y las ilusiones que tenia puestas en el hogar que horas antes había abandonado, quizás no del todo, pues allí permanecería mi nombre, y mis palabras para los siguientes peregrinos que llegaran, Jacinto siempre permaneció alegre, grabado se me quedo su orgullo: Hospitalero Voluntario del Camino de Santiago Federación de Logroño y las palabras con las que nos dimos las buenas noches:   -Deja fluir,Julián, deja fluir el camino!

Atravesada Bocacara y no pudiendo acceder a la Cañada de las Vacas, que discurre atravesando la sierra de la Peronilla, continué por la carretera comarcal, deleitándome con los alcornoques, las cigüeñas y el sol que empezaba a ser mas tibio, hice parada en una estación de servicio y aprovechando la tecnología que me brindaba pude haceros llegar mi relato.


Mantuve una agradable conversación con Vicky y la cocinera que es de tierras portuguesas, ya que se interesaron por mi y por mi camino, del cual, cuenta les di ampliamente, alabando me y sintiéndome una persona importante y valiente en esos momentos gracias a sus palabras y sonrisa, acabada la transmisión y después de reponer las fuerzas, continué el camino con una agradable sensación.

Cuando apenas me quedaban un par de kilómetros y ya teniendo la circunvalación a la vista, me pito un coche,  era Vicky que había acabado su turno y se ofrecía a llevarme si lo deseaba, accedí gratamente, y me explico que era la primera persona que recogía en carretera, pero que yo le había dado tan buena impresión que se le había quitado o al menos conmigo el miedo que tenia, a lo que yo solo pude responder, gracias, el mundo esta lleno de gente buena, y me asaltaron las palabras de Jacinto , deja fluir, nos despedimos de nuevo tras otra breve charla ya en la entrada de la ciudad.

El sol me empezaba a sonreír mas ampliamente y yo, después de los halagos y la pronta visita a mi gran amigo Manuel, al cual muchas cosas tenia que contar me quede deambulando por la ciudad amurallada que es, subí hasta la catedral, y me deleite con la portada meridional o de las cadenas, y que Lucia Lahoz relaciona con el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago y cuyas figuras del Antiguo Testamento se labraron hacia 1270.

Accedí al interior para sellar mi credencial, observando los pilares y bóvedas del siglo XIII, la sillería coral, decorada, mejor dicho tallada con temas profanos y los dos órganos, el mas grande con trompetería vertical y horizontal, que fue realizado para el coro de las viudas.

Una vez sellada mi credencial en la sacristía de la Catedral me aleje hacia la muralla, para sentarme, disfrutar del sol del atardecer y rumiar mi tristeza, ya que hacia un momento mi amigo Manuel me había comunicado que por problemas que le habían acaecido no podría estar conmigo. Me embargo la desolación por el, por mi, ya que conociéndole, el estaría lamentando no haber podido compartir una charla y yo me iría sin el abrazo y el confort que su presencia me produce. Sentado mire el horizonte con el fin de aligerar peso y deje fluir!