jueves, 29 de enero de 2015

El spa de Maximino el Tracio

 Os propongo un viaje en el tiempo.

Hace unos días visite las termas del Alto de Cividade, en la localidad de Braga (Portugal), las cuales fueron descubiertas en al año 1977, doy por supuesto que muchos de vosotros alguna vez habéis visitado uno de los spas de vuestra ciudad y que disfrutasteis de ese espacio, lo que os propongo es una visita imaginaria a un spa del siglo II. Me acompañáis, por favor.




   En realidad lo descubrí por casualidad, aquella mediodía soleada del mes de enero llegue a la ciudad de Flavio Bracara Augusta, ascendiendo por una colina hasta el alto de la Cividade, cuando llegue arriba,  justo a mi lado izquierdo se encontraban las instalaciones termales, estas ocupaban una superficie bastante importante y de forma rectangular  con una orientación noroeste-sureste. Entre por un pequeño pórtico con columnas situado en la parte sur, antes de acceder al atrio observe un pequeño jardín bien cuidado donde se encontraba una columna con su nombre esculpido "Termas de Maximino", el que fuera apodado "el Tracio", emperador que fue de Roma durante un trienio y que se lo paso haciendo la guerra contra todos los invasores que amenazaban su Imperio, fue el primer emperador proclamado por el ejercito y sin oposición del senado romano. Muy impopular, por los impuestos con los que sacrifico a la población civil para pagar a sus soldados y por los ajusticiamientos que hacia de inocentes al sentirse victima de las burlas que de él hacia el pueblo, tanto en fiestas como en actos públicos, por su gran corpulencia y altura, se decía en aquella época que padecía gigantismo.



Me senté en uno de los bancos corridos pegados al muro del apoditeriun (vestuario) para desvestirme dejando la ropa, junto con las sandalias y mis  pertenencias en una hornacina bastante profunda que se encontraba a la altura de mi cabeza, como no deseaba ser robado, ya que este espacio carecía de puertas, tuve que solicitar la atención del conductor (encargado) para preguntarle si dentro del 1/4 de as (moneda) que había pagado por la entrada, estaba incluido el servicio de un servus capsarius (asistente casual) que las cuidara durante mi estancia en los baños.
 Pronto  enviare uno, con una buena propina sera suficiente,  dijo.
 Observe los frescos que adornaban la bóveda del apoditerum mientras llegaba, todos ellos con un alto componente erótico, mientras escuchaba las propuestas del conductor,que trataba de venderme todos los servicios del establecimiento, este mes andaba justo de clientela ,supuse yo, al parecer esa mañana no había ido ninguna mujer y yo era el primero de los hombres en entrar  en ese turno. La verdad es que aunque le estaba escuchando, no le estaba prestando atención, mi atención era para la bóveda, fantásticas las pinturas. El seguía con su charla, que si me interesaba contratar también los servicios de un  balneador  (ayudante) para llevarme los útiles necesarios para mi higiene personal, que también contaba con tres unctor (masajistas) expertos con amplios conocimientos de los músculos del cuerpo y de aceites y perfumes y que ahora sus dos alpilus (depiladores) estaban de brazos cruzados, la verdad, no me apetece depilarme, quizás el masaje, - le conteste sin bajar la cabeza justo cuando llegaba el servus capsaurius.




Salí de esa zona caldeada del apoditerum por un estrecho pasillo para ejercitarme un rato en la palestra (campo de juegos) donde realice unas suaves carreras y me dedique a lanzar el peso y la jabalinas que allí se encontraban para mi disfrute, a la espera de que llegaras tú, si tú que me estas leyendo. Bienvenido, ahora ya somos dos para disfrutar de esto.
Juntos ya, tu y yo nos pusimos a trotar por el césped de la palestra mientras me explicabas  como se caldeaban estas instalaciones. En estas termas con la ultima reforma, se había mejorado mucho el hipocausto (sistema de calefacción),  habían construido otro horno y que el aire calientes producidos por la combustión de las maderas circulaba por debajo del suelo y por unos tubos de barro cocido, alcanzando casi unos treinta grados de temperatura.  Ahh!Es como la gloria ( sistema de calefacción que se utilizo en Castilla hasta la edad media).
Jajaja, nos reímos  antes de lanzarnos a la piscina de la palestra para quitarnos el sudor antes de empezar el circuito de baños.
Uff! Esta fresquita el agua.
 Que te parece ¿ nos salimos y empezamos el recorrido?
 Primero al tepidarium (piscina templada y cubierta) ,  fíjate -me dijiste- aquí en estas termas es rectangular, en otras del imperio es circular y esta adornado por los mejores marmoles y mosaicos, sobre todo las de Caracalla y Pompeya, y por cierto, este es el turno de los hombres, las mujeres vienen por la mañana.
-Yo creo que ya es suficiente, vamos al caldarium (cuarto caliente). Aquí nos sumergimos en una piscina con el agua calentita y con unas vistas veladas a la palestra. Cerre los ojos e hice volar la imaginación, antes de pasar al frigadarium (piscina de agua fría) donde verdaderamente me quede helado.
Supongo que tu también, en realidad estoy pensando que cuando salga de la zona de baños me tomare un buen zumo de frutas, quizás porque acabo de escuchar las voces de los pregoneros anunciándolos, ¡jaja! el baño me ha dado hambre y sed.
Salimos del frigidarium y de ahí ya reconfortados pero hambrientos, nos vestimos de nuevo en el apoditerium  y accedimos a la zona de servicios situada en la parte norte del edificio, donde existían varias tabernas que satisficieron nuestros deseos gastronómicos.


Los romanos rendían culto al cuerpo y por lógica a la higiene, en las termas se reunían personas de todas las clases sociales y su uso era fomentado por las autoridades, estos espacios aparte de lúdicos también eran pequeños complejos deportivos y contaban con otros establecimientos, como tiendas de baratijas, tabernas, bibliotecas y lugares para comer e incluso teatros, la mas grande era la de Diocleciano, que era visitada por unas 3000 personas al día.

En estas, al lado de las termas se encuentra también un teatro romano que aún no se ha terminado de descubrir por completo debido a la falta de fondos, etc, lo que ya se ha escavado permite apreciar la disposición del mismo, sobre todo de sus gradas. Cuando yo realice esta visita y mientras contemplaba todo este espacio arqueológico me hice esta composición mental.
 Hay veces que cuando visito un museo me siento como en un almacén, si es cierto que las piezas son valiosas y te indica donde fueron encontradas, etc, aunque a mi me gustaría verlas mejor en el lugar de procedencia, como en este caso. Suponer, bueno imaginar, que estas termas y el teatro se reconstruyen  preservando lo que hay y de nuevo se le devuelve el esplendor que seguro tuvieron. 



¿Que opinión tenéis vosotros?
¿Que os parece la idea?