lunes, 5 de enero de 2015

El atardecer del 2014.

Justo a finales del 2014 emprendí un viaje por tierras portuguesas donde las piedras hablan de leyendas, configurando a la misma vez unos paisajes llenos de misterio, en un periplo de seis días, me deje guiar por el afán de conocer algunos lugares nuevamente y descubrir otros, la mayor parte de las veces por carreteras preñadas de curvas.
Este caminar trazado en un mapa se convertiría en un dibujo abstracto a medida que fueron situándose los puntos de parada, de la invicta Oporto como punto de partida, en la fría mañana del  30 de diciembre parto hacia la ciudad de Guarda, que me recibe nuevamente con un sol tímido y frío y donde mi cuerpo solo adquiere calor a través del ejercicio resultante de ir ascendiendo por las innumerables escaleras que me llevan hasta su centro histórico, no en vano es la ciudad portuguesa de mayor altitud. Primera parada de esta aventura que comienza, para admirar su catedral, ordenada construir por Sancho I de Portugal, siguiendo la petición del Papa Inocencio III de transferir la diócesis de Egitania, de esa construcción original que se supone fue románica nada queda. Lo que admiro es el resultante de varias obras que concluirían en el siglo XVI, finales del gótico portugués y ya con una clara influencia manuelina.

 Salí de Guarda con el nombre de Egitania resonando en mi interior, para dirigirme una vez mas a la ciudad de Belmonte, siempre que me acerco a la ciudad del descubridor de Brasil, hago una parada en la Torre de Centum Cellas, esta construcción imponente resulta maravillosa al atardecer.
Del constructor de Centum Cellas nada se sabe, se da por supuesto que son los restos de una antigua villa romana de un noble llamado Cecilio, en el camino entre Bracara Augusta (Braga) y Emérita Augusta (Mérida). Disfrute un rato de estas piedras que me intrigan y antes que se pusiera el sol continué mi camino para ascender a Belmonte, donde se asentó gran parte de la comunidad judía después de ser expulsada de España por los Reyes Católicos. Aquí nació Pedro Alvares Cabral, descubridor de Brasil, de forma fortuita y que paso a formar parte de las posesiones de la corona portuguesa gracias al Tratado de Tordesillas. Por ello, este navegante es responsable del hecho que los habitantes de Brasil, hablen portugués y no español.
Los judíos que se asentaron en Belmonte y muchos de los cuales acompañaron a Cabral, tuvieron una estancia pacifica en esta pequeña ciudad hasta 1497, año en que el rey Manuel, decide convertirlos a todos por la fuerza y fueron arrastrados a las pilas bautismales del reino. A pesar de ser convertidos, sufrieron el acoso de los cristianos viejos y como no de la Inquisición portuguesa hasta 1820 que fue abolida. Gracias a las mujeres judías de Belmonte , que asumiendo el papel de "rezadeiras" (sacerdotisas) guardaron, memorizaron y enseñaron todas estas tradiciones del pueblo judío hasta nuestros días, tenemos conocimiento de esta comunidad Cripto-Judía en las estribaciones de la Serra da Estrela.
Con la luna apareciendo ya en el horizonte llego a la ciudad de Sortelha, y a su anillo fortificado, ciudad medieval que recorro en silencio por intramuros, ensimismado por su callejuelas me alcanza la noche.
Me alejo de Sortelha, llevando mi secreto, "Si tienes un secreto que no quieres ver escrito en el viento a nadie se lo debes contar, en el corazón lo debes guardar" y sin ganas de comprobar este dicho como hizo Jose del Frijol con lo que su padre le dijo.
Noche cerrada ya era cuando llegue a Idanha a Nova y merecido descanso me fue otorgado en la magnifica Posada de Juventude de esta ciudad.
A la mañana siguiente, subí hasta las ruinas del castillo templario para admirar las vistas que desde ese lugar se tienen del río Ponsul.
Establecido el nuevo rumbo, me dirigí a Idanha a Velha, en una agradable mañana como de primavera anticipada este ultimo día del año, haciendo una pequeña parada en el Barragen de Carmona.

Y hacer una rápida visita a Nuestra Señora de Almortao, esta Virgen del Alentejo que da la espalda a Castilla para no ser española, según dice el cancionero popular de estas tierras, y según canta Teresa Salgueiro, voz del grupo Madredeus para los aficionados al cancionero popular.


Como en la mayoría de los casos de estas santas apariciones, esta virgen aparece en el campo y recibe su nombre por aparecer en medio de una especie arbórea llamada mirto o arrayán, y que el cristianismo asocia con el sentido de pureza y fidelidad para coronar a los nuevos cristianos, recordar que estamos en tierras donde también vivieron árabes y judíos, a fin de cuentas las leyendas se van entremezclando en los lugares, para los griegos esta planta estaba asociada a Afrodita y simbolizaba la fecundidad y la fidelidad.
Con la protección de la Sra de Almortao, llegue a Idanha a Velha, para maravillarme de entrar en una autentica aldea medieval, fundada por los romanos, sobreviviente de las invasiones germánicas, convertida en sede del obispado con los visigodos, y su conocido rey Wamba, Templaria durante mas de un siglo, tanta historia concentrada en tan poquito sitio.
Entrar y recorrer sus calles es acercarse al pasado, para mi resulto introducirme en un puzle de piedras e historia.
Su catedral, el mas enigmático ex-libris de esta bella aldea data del siglo VI, y esta construida sobre las ruinas de la ciudad romana de Egitania y donde coexisten diferentes estilos arquitectónicos de la cultura paleo-cristiana, visigoda y de la baja y media edad.
La torre  militar o del Homenaje fue construida por los templarios y como curiosidad es que se encuentra erigida encima de un podium romano posiblemente dedicado a Venus.
Las murallas de forma ovalada fueron construidas entre los siglos III y IV.
Agradable resulto encontrarse entre estos muros, con tantos vestigios de civilizaciones antiguas, de historias y de anécdotas como la del reloj de sol que Quintus Tallius dono a los Igeditanos para que tuvieran noción del discurrir del tiempo.
Deje atrás estos vestigios de tiempos pasados, en este caso con la convicción de que algun día volveré, si mi tiempo me lo permite.
El siguiente punto en el mapa era la aldea de Penha Garcia, aquí deseaba hacer un breve paseo por la ruta de los fósiles, pues en mi anterior visita había quedado como pendiente, y aprovechar que discurre por una zona de antiguos molinos. Penha Garcia también se erige en un risco dominado por otro castillo templario.

El paseo a pesar de lo abrupto del terreno circundante se hace muy cómodo y me recordó algunas estampas que tengo gravadas en mi memoria de un pequeño rincón de mi tierra.
El sendero va discurriendo entre pequeños molinos, que aprovechaban el agua del río Ponsul, en esta garganta por donde discurre, y que nos hace retraernos unos 500 millones de años, a los albores de la vida, un viaje en el tiempo, para observar lo que los lugareños llamaban "serpientes pintadas" .
Después de este disfrute, pausado entre molinos y fósiles, volví a ascender por las empinadas calles para disfrutar de lo que seria el ultimo atardecer del año.
Y así, de esta forma tan natural, en silencio, bañando de atardecer, di por concluido y agradecido el 2014.