viernes, 9 de enero de 2015

En pijama.

Hay fines de semana que no me quito el pijama.
Me pregunto si os ha pasado alguna vez a vosotros también.
Hay días de esos, que cuesta levantarse de la cama, bueno, levantarse no, más bien cuesta salir de casa, y no por miedo al exterior.
Esos días parece que se establece una rutina un tanto oscura ,o quizás, quede mejor:" te sientes solo y vas a afrontarlo". Te levantas de la cama y el mayor esfuerzo que haces es servirte un café que se queda frió mientras ya estas recostado en el sofá frente a la tele. Aunque en realidad no la estas mirando, la has encendido y cambias de canal en canal con una mano y con la otra estas  manipulando el móvil.
El café sigue en la mesa, al alcance de tu vista, no de tus manos, destemplado seguramente.
Tu cuerpo decide inconscientemente liberarte una mano, que acercas a esa taza de café, ya fría, pensaste que estaba caliente,¡ no!. Estaba caliente cuando le diste el primer sorbo en la cocina, ¿recuerdas?  ya llevas media hora cambiando de canal, tus redes sociales están dormidas, o mejor dicho han salido a la calle, al campo, a la ciudad, a la playa, y tu taza de café favorita, sí, esa en la que te lo sirves día tras día , ¿desde hace cuando?. No importa, te gusta, verdad.
Ya no le das un sorbo, como hiciste en la cocina, te lo bebes todo, y vuelves a dejar la taza justo al lado del mando de la televisión, el cual vuelves a cojer.
Sí, ahora le prestas atención a la tele, ves el león en una sabana inmensa,¡ no!, las noticias de ayer, ¡no!, los dibujos animados,¡ no!, la peli esta, a ver, ¡uff!, me perdí el principio, ¡no!, este coloquio, ¡no!, el indice,¡ no!, la programación, un momento, aquí te detienes y te das cuenta que la película que te podría interesar empieza dentro de una hora, es decir, a mediodía.
Ahora sí, has tomado consciencia del tiempo, ¡verdad!.
Y de repente te entran ganas de dar otro sorbo a la taza de café, porque crees que no se ha enfriado, porque supones que no han pasado dos horas desde que te levantaste, porque esta ahí, porque es tu taza. Y tu no recuerdas haberte bebido el contenido.
Porque quieres tomarte el café antes de que empiece la película, porque crees que es hora de desayunar y va a empezar una sesión de cine matinal.
Y ya sabes que hoy no vas a cocinar, ¡no! hoy es sábado o domingo, que mas da.
Tienes algunas sobras de ayer, ¡ayer! -piensas. Bueno, cualquier cosa me vale, luego lo preparo, tengo tiempo.
Has cogido tu taza y la miras como si esperaras que se llenara con tu visión.
Sigues en pijama, de camino a la cocina con tu taza, te miras en el espejo del cuarto de baño que se asoma a ti para que veas la imagen que tienes, en realidad no te importa, estas en pijama y aun no vas a salir.
En el fondo quieres salir,¡ pero!, aún estoy en pijama, la película parece interesante, me tendría que arreglar, no me ha llamado nadie, mejor luego.
Todos estos pensamientos se están generando en tu cabeza mientras miras tu móvil, tu ordenador. Y estas mirando tu móvil o tu ordenador esperando que alguien te saque de casa, que alguien te invite a deshacerte de ese, en pijama. Aunque... primero el ¡pero! y ahora.. ¡aunque!, aunque seguramente le dirás que no, que van a pasar una peli interesante..., que mejor después de comer..., que aun estas en pijama.
¡Maldito pijama! , parece que se ha pegado a tu piel, estas cómodo, ¿verdad?
Y cuando llegas al salón, después de todas estas tribulaciones en la cocina mientras mirabas el fregadero, donde por cierto, tu taza no esta sola, resulta que la peli que en un principio te iba a retener ya ha empezado.
Ya no capta tu interés, y te preguntas que tan solo has ido un momento a la cocina, que tu cocina esta ahí, no a tres paradas de autobús, ¿como es posible?.
Apagas la tele y enciendes el equipo de música, y coges ese libro que te esta gustando, dispuesto a entretenerte un ratito antes de comer.
Porque luego, ¿ luego?,  ¡sí! después de que hayas comido, ya te quitaras el pijama.
Y empiezas a leer, lees, aunque de vez en cuando deslizas tus ojos al móvil, ¡no! no esta apagado, pero lo parece.
Y de repente te entra hambre y haces un esfuerzo hasta la cocina, para calentar cualquier cosa de ayer, y decides que mejor comes en la cocina, que así nada mas que acabes limpias la loza.
Y te preparas un café, ¡sí! servido en tu taza recién limpia y regresas al salón.
¿No te ibas a quitar el pijama?
¡No! después de las noticias, y enciendes de nuevo el televisor, y piensas que prácticamente son las mismas noticias de ayer, parece que están pegadas igual que tu al pijama. Que son tan habituales como tu taza.
Y de nuevo el león aparece en la pantalla, ¡no! ahora también hay elefantes, ¡no!, este concurso, ¡no!
ya vi un poco ayer, ¡no! , ¡fútbol! ¡noooo!, es una de mis rarezas, y de repente ¡zas! aquí empieza una película, bueno, en realidad ya la vi hace unos años, y te pones a ver una película que ya has visto, porque si te llama alguien no te importara dejar de verla, ya sabes el final.
Y vuelves a cojer tu taza y de nuevo el café esta... ¡frío!
Y la película se acaba y el sol de este día de invierno ya se esconde, y te levantas y te desperezas, para observar por la ventana que las farolas están a punto de encenderse, que el trafico es un poquito mas intenso, que hay gente que pasea hacia casa y que tu,¡ tu sigues en pijama!.
Y ahí, vuelves a tomar consciencia del tiempo, en ese momento que el ordenador te anuncia que tienes un nuevo mensaje, que los últimos rayos de sol se van de la ventana de tu salón, que el móvil despierta de su letargo.
Y te empiezan a llegar fotos, mensajes y la misma pregunta:
-y tú, ¿que has hecho, donde has ido?
y tu, aprovechas el ultimo rayo de sol para localizar el interruptor de la lampara, mientras meditas una respuesta...
-bueno yo... y te tomas un tiempo tras un suspiro, para escribir, -no he salido-.
Y el ordenador se inunda de ¿y eso? ¿y eso?
-bueno yo... estoy en pijama.
Y ahí justo en ese instante en el que has contestado, te das cuenta de que: si que te apetecía salir, aunque solo hubiera sido un rato, ¡pero! todos tendrán planes, no hemos quedado, y si molesto, estará con alguna ocupación.
Si, es cierto, no llamo, no pregunto, no me informo y hay fines de semana que yo me quedo En pijama.
Este post sale hoy viernes y tú... ¿mañana en pijama?