martes, 17 de junio de 2014
Cebollas
Una excursión campestre casi siempre se convierte en una nueva experiencia y en un reciente recuerdo y más si haces cosas que antes no habías hecho.
Ayer fue el caso, de nuevo nos reunimos un grupo de personas para asistir a las actividades que nuestros anfitriones nos habían preparado, el lugar muy de mi gusto, un albergue de peregrinos, en la cercanía de la sierra de Bejar, un pueblecito pequeño con multitud de adornos santiaguinos y de flechas amarillas, que sinceramente me hicieron sonreír y recordar. El plan perfecto, desayuno, café de puchero y pan con mermeladas caseras, después una sesión de iniciación al "taychi", en un pequeño prado alejado del pueblo y rodeado de robles y que algunos decidimos ir en bici, después una charla y un paseo hasta unas pozas con aguas sulfurosas que según decían los lugareños eran buenas para la piel y el estomago y que por supuesto probé. A mediodía comida diversa y variada, arroz con verduras, pollo, solomillo, berza rellena, morro de cerdo y como no las famosas chichas que por esta zona son tan habituales, todo ello regado con jarras de sangría, limonada fresquita y un vinho verde, después de la siesta unos y otros de la charla animada y el café con aguardiente, otro paseito esta vez a lomos de una yegua de raza asturiana, tozuda ella y que junto con mi inexperiencia, varias veces me descabalgo, produciendo las consecuentes risas del grupo.
Relatado esto a grandes rasgos, os diré que después de la sesión de "taychi" la cual me resulto muy agradable, por la persona que la impartió, el entorno y el descubrimiento de unos valores milenarios, nos sentamos formando un circulo a la sombra de unos robles que nos apaciguaron el calor que ya empezaba a hacer en la sierra, dispuestos a escuchar un cuento o parábola y que ahora comparto con vosotros a mi manera, pues los cuentos siempre conllevan en su tradición algún aporte del nuevo narrador respetando, eso si, la esencia del mismo. Puede que algunos ya lo conozcáis si es así, recordarlo y los que no, disfrutarlo.
Perdido en un valle entre montañas majestuosas se encontraba una aldea que disponía en uno de sus laterales, cercano a un arroyo, de un huerto lleno de hortalizas, varios arboles frutales y toda clase de plantas aromáticas, distribuidas en parterres formados con medios toneles.
Como todos los huertos, después de trabajarlo, resulta agradable sentarse a la sombra de cualquiera de los arboles a contemplar los surcos bien trazados y como van creciendo en agradable disposición, patatas, lechugas, pimientos, tomates, judías, etc. Sentado se hallaba nuestro aldeano, contemplando el verdor y escuchando el canto de los pájaros, mientras dejaba deslizar su vista por los surcos, hasta que algo le llamo la atención, en unos surcos había sembrado hacia unos días unas semillas que encontró en su granero al fondo de un estante, aun con la tierra húmeda estas estaban brotando algo con unos colores centelleantes, no era posible, algo pasaba, se dirigió hacia allí, como sobresaltado y arranco la primera planta del surco, arrancada esta salio corriendo en dirección a la aldea, para avisar a sus vecinos.
-Ehhh! mirad, mirad, gritaba, agitando en alto una planta de color de color azul. Azul como una mirada, azul como el mar.
Alertados por las voces, los aldeanos salieron de sus casas, de los establos y pajares, abandonando sus tareas se dirigieron al huerto.
Una vez allí, entre los arboles frutales y con los ojos como platos miraban el arco iris de plantas que se había formado.
Era extraordinario, Manuel, el encargado de cuidarlo, arranco una amarilla. Amarilla como una sonrisa, como un bonito recuerdo. La alzo para que todos la pudieran ver. Al lado de la amarilla, había una verde. Verde como la pradera del valle, verde como el frescor.
Ahora la roja! -gritaban. Y la roja fue sacada de la tierra. Roja, como un corazón, una pasión.
Manuel salio de entre los surcos y les dijo que ya estaba bien, y depositandolas en un cesto con cuidado, salio del huerto en dirección al salón que utilizaban en invierno para reunirse. Todos le siguieron murmurando en bajo. Una vez allí, apartaron bancos y tajos y dispusieron una mesa en el centro, a la que se acercaron los mas ancianos de la aldea y los niños, que miraban con cara fascinada mientras sonreían.
Abra que abrirlas y ver que tienen! -grito alguien desde el fondo. Todos giraron la cabeza hacia él a la vez que asentían. Si!, Si veamos que hay dentro.
Uno de los ancianos saco una navaja de su bolsillo y sujetando la planta azul, clavo la punta en el pequeño bulbo donde estaban sus raíces, la partió con delicadeza, en su interior albergaba un zafiro de un intenso color azul que arranco un: ¡Ohh! generalizado y un montón de murmullos, la amarilla descubrió en su interior un citrino, con su color amarillo limón, esta vez el ¡ohh! fue mas largo y audible, pues nunca antes habían visto una piedra de ese color, todos movían a un lado y otro la cabeza, inquiriendo al de al lado una respuesta que ninguno tenia. Adriana, junto a los otros niños sonreía de puntillas en la primera fila de aldeanos.
Cuando el anciano cojio la planta roja, algunas voces se alzaron entre los murmullos, las mas jóvenes, -esa tendrá un rubí!, si que hay mas rojo que un rubí?. El anciano partió el bulbo y apareció un rubí de un rojo intenso. Todos se pusieron a aplaudir alborozados. Ya solo quedaba la planta verde, esta vez el murmullo vino de la zona donde se encontraban los más ancianos, cuchichearon entre ellos. Hablaban de si la piedra que aparecería seria una crisoprasa, como la que Alejandro Magno llevaba antes de entrar en batalla, pero en su lugar apareció una esmeralda de un verde cristalino.
Todos se abalanzaron sobre la mesa, querían tocar esas piedras, y discutieron en voz alta, por alguna incomprensible razón, se empezó a discernir que aquello era peligroso, intolerable, vergonzoso y se dirigieron de nuevo al huerto en una algarabía subida de tono. Preguntando a Manuel de donde había sacado esas semillas.
No pararon en su discusión arremolinados frente a los surcos de las plantas de colores, que poco a poco y a medida que los aldeanos mas se alteraban fueron perdiendo su fulgor, poco a poco los colores se fueron difuminando, las antaño bellisimas plantas, fueron transformándose, escondiendo sus piedras preciosas, capa tras capa, para disimular como eran verdaderamente por dentro hasta que se convirtieron en unas cebollas vulgares. Los aldeanos se fueron dispersando en grupos, quedando el huerto en silencio y sin percatarse que a la sombra de una higuera, se encontraba Adriana que miraba ensimismada en dirección a los surcos donde antes había plantas de colores.
A los pocos días apareció un sabio.
Al sabio le gustaba sentarse a la sombra de los arboles y observar las plantas con su espalda apoyada en el tronco, entendía el lenguaje de las plantas, de la tierra, de los arboles.
Miro las plantas que crecían cerca del pozo y las pregunto, una por una.
-¿porque no eres por fuera, como eres por dentro?
Adriana contempla la escena sonriendo, desde el día que habían aparecido las plantas de colores, visitaba el huerto a menudo.
Las plantas fueron contestando en un lenguaje que solo entendía el sabio.
Nos obligaron a ser así, tuvimos que cubrirnos de capas rápidamente, para ocultar nuestro interior.
Al final el sabio se puso a llorar, y los aldeanos le vieron llorar, pensando que llorar delante de las plantas era de personas inteligentes. Adriana le sonrió, y le dio la mano, ha ella le había gustado la amarilla, era su color preferido, como el de su madre.
Adriana, -dijo el sabio- busca a Manuel y dile que sus plantas ya pueden ser recolectadas.
Y se alejo de la aldea.
Desde entonces todos seguimos llorando cuando una cebolla nos abre el corazón.
"¿ Cuantas capas tienes tapando tu interior?"
domingo, 8 de junio de 2014
El libro (final)
Durante varios días continué con la lectura del libro, seguí a mi protagonista en su búsqueda al tiempo que hacía anotaciones que por similitud recordaban una parte de mi propia existencia, con el fin de tenerlas presentes cuando volviera a escribir.
Acabado el libro, transcribí mis notas y los subrayados a post-in y los distribuí sin orden sobre una mesa. Sobre ella estaba la esencia del libro.
Durante un tiempo las he estado dando vueltas a la vez que he ido colocando interrogantes y afirmaciones.
En realidad el libro me contaba una historia y yo encontré un lazo con lo que había vivido, aun así, esta mañana antes de escribir esto, fui haciendo bolas con los post que yo ya tenia asimilados en mí, con el único propósito de ver que me quedaba y que reflexión podía sacar de ello.
Poco a poco la mesa se fue convirtiendo en un conjunto de bolitas arrugadas, como planetas dentro del universo, apenas unos post desentonaban, satélites de interrogación.
Los que quedaron contenían el interrogante, el mío y quizás, para algunos de vosotros también.
Estos son los que quedaron, tan solo es una palabra y un interrogante, ordenarlos si lo deseáis, quitarle la interrogación o darle otro sentido en vuestras vidas. Yo, es el que he interpretado.
Presentimientos?
Palpitos discontinuos en la corriente de mi vida que me llevan a iluminarme o a sumirme en la oscuridad y que no suelo seguir, probablemente nazcan del corazón y los gobierne la mente racional.
Decisiones?
Por más que las medite me condujeron a situaciones que no imagine, las que tome a partir de ahora creo que también.
Sueños?
A fin de cuentas todos los tenemos, pero nadie los ve como nosotros los vemos.
Señales?
A veces me pierdo en su interpretación.
Corazón?
Imposible mantenerlo callado.
Amor?
Una persona que espera a otra en el mundo, hasta que sus ojos se encuentren.
Instante mágico, sin pasado ni futuro.
Destino?
Maktub.
Esto me quedo, la simple posibilidad de realizar un sueño convierte mi vida, en interesante, que cuando se ama, las cosas se hacen mas interesantes aún, que debo escuchar mas a mi corazón, que
las decisiones, me llevaron hasta donde estoy, si no hubiera sido así, no os hubiera escrito esto.
Sopla el viento,
trae perfume de azahar,
una sonrisa,
quizás, un beso.
Voy...
Y ahora tengo un presentimiento: Que esto ya estaba escrito.
Y vosotros nunca imaginasteis que lo ibais a leer.
Acabado el libro, transcribí mis notas y los subrayados a post-in y los distribuí sin orden sobre una mesa. Sobre ella estaba la esencia del libro.
Durante un tiempo las he estado dando vueltas a la vez que he ido colocando interrogantes y afirmaciones.
En realidad el libro me contaba una historia y yo encontré un lazo con lo que había vivido, aun así, esta mañana antes de escribir esto, fui haciendo bolas con los post que yo ya tenia asimilados en mí, con el único propósito de ver que me quedaba y que reflexión podía sacar de ello.
Poco a poco la mesa se fue convirtiendo en un conjunto de bolitas arrugadas, como planetas dentro del universo, apenas unos post desentonaban, satélites de interrogación.
Los que quedaron contenían el interrogante, el mío y quizás, para algunos de vosotros también.
Estos son los que quedaron, tan solo es una palabra y un interrogante, ordenarlos si lo deseáis, quitarle la interrogación o darle otro sentido en vuestras vidas. Yo, es el que he interpretado.
Presentimientos?
Palpitos discontinuos en la corriente de mi vida que me llevan a iluminarme o a sumirme en la oscuridad y que no suelo seguir, probablemente nazcan del corazón y los gobierne la mente racional.
Decisiones?
Por más que las medite me condujeron a situaciones que no imagine, las que tome a partir de ahora creo que también.
Sueños?
A fin de cuentas todos los tenemos, pero nadie los ve como nosotros los vemos.
Señales?
A veces me pierdo en su interpretación.
Corazón?
Imposible mantenerlo callado.
Amor?
Una persona que espera a otra en el mundo, hasta que sus ojos se encuentren.
Instante mágico, sin pasado ni futuro.
Destino?
Maktub.
Esto me quedo, la simple posibilidad de realizar un sueño convierte mi vida, en interesante, que cuando se ama, las cosas se hacen mas interesantes aún, que debo escuchar mas a mi corazón, que
las decisiones, me llevaron hasta donde estoy, si no hubiera sido así, no os hubiera escrito esto.
Sopla el viento,
trae perfume de azahar,
una sonrisa,
quizás, un beso.
Voy...
Y ahora tengo un presentimiento: Que esto ya estaba escrito.
Y vosotros nunca imaginasteis que lo ibais a leer.
jueves, 29 de mayo de 2014
El libro.
Cuando cumplí treinta años, mi tío me regalo un libro que no leí entonces, no se el porque, quizás estuviera ocupado en otras lecturas, o acaso, a la vista de lo que ahora voy a relatar, el mismo libro no deseara ser leído quedando olvidado en mi pequeña biblioteca acumulando polvo junto a los otros, en el ultimo traslado, paso a ocupar una caja y ha perderse en el fondo de un armario a la espera de una ocupación mas digna.
Hace unos días, cuando buscaba una caja para mis pequeños recuerdos, lo rescate de ese olvido, se encontraba junto a otros ya leídos que donaría a una biblioteca.
Quise interpretar esa aparición como una señal, iniciando su lectura inmediatamente.
Ahora y a día de hoy aún no lo he terminado de leer, su lectura se esta demorando, y digo demorando, porque no siendo un libro de muchas paginas, de agradable lectura y careciendo yo en estos momentos de ocupación, apenas avanzo en su interpretación, el caso es que no avanzo conscientemente, leo un par de paginas y vuelvo a empezar desde el principio.
Por qué? - yo también me lo pregunto.
Subrayo trozos del texto, como haría un estudiante y los releo una y otra vez.
Carece de sentido, no es un libro del que me vaya a examinar, y ahora mismo no sabría en que genero situarlo: novela, fabula, relato, diario. El caso es que la atracción que siento por su lectura, pausada eso sí, me esta propiciando una consciencia algo intrigante. Se me están quedando grabadas frases, pequeños trozos del texto que coloreo para que resalten como fogonazos, que si bien son resultantes del sentir del autor junto a las situaciones y sucesos del protagonista están formando una amalgama de sentimientos en mí que van desde la inquietud a la revelación o despertar.
Por cada trozo subrayado en el libro yo tengo su correspondencia en mi vida real.
Es como sí, mi existencia estuviera escrita en el libro.
Y no precisamente de una forma quijotesca, como podría derivar alguien en sus pensamientos sobre lo que ahora lleva leído.
Todo esta sucediendo, tal y como lo estoy relatando.
Desde la primera pagina, en la dedicatoria, el autor escribe: Para J.
Atrayente, intrigante, me esta dedicando a mí el libro. Seguramente no. Y si fuera, sí.
Creo que lo entendéis, con lo cual desde el mismo instante, yo empiezo a sentir indicios de algo.
Desde el mismo prólogo. Yo, que escribo un blog tan intimo, a veces pensando de una forma narcisista y considerandos a vosotros lectores, mis Oréiadas y esta pantalla de ordenador, el lago donde se reflejan mis sentimientos, transformando así la leyenda y el mismo discurso de Oscar Wilde, subrayo: ... no lloro por ti, sino por mi, porque cada vez que tu te asomabas podía ver mi propia belleza reflejada en tus ojos.
El libro continua con el sueño del protagonista, en el que me veo reflejado, un sueño recurrente y un actor que me retrae a un pasado demasiado cercano, en apenas tres paginas yo ya me he sentido la estrella del relato.
La siguiente pagina deja en mi cierto desasosiego, aquí las coincidencias me atemorizan, resulta que salvo unos pequeños matices, es como si yo mismo estuviera discurriendo lo mismo que él.
Vuelvo a leer, y me sorprendo con mis propios pensamientos, todo lo que ha sucedido en el libro hasta ahora, lo puedo extrapolar a mi vida y encaja, de nuevo otro subrayado: "Hemos de estar preparados para las sorpresas del tiempo" Un tiempo para el que yo, ya estaba preparado.
Consulte, tenia la necesidad de hacerlo, recurrí a "la gaditana" poniendo en sus manos dos párrafos pequeños entresacados del sueño del protagonista y de mi sueño. Su respuesta acrecentó mi inquietud y su alegría, quizás fuera ella conocedora de mi estado, creo que sí, nuestra amistad fraguada en tiempos de palabras inacabadas, la situaba en el mismo punto geográfico en el que se encontraba el protagonista, formando también parte del relato y personaje del mismo, -debes ir, me dijo, aunque tu sueño sea difícil. Conversamos animadamente tras este reencuentro nuevo de dos amigos que se quieren y se aprecian y que por consiguiente nos permite un fluir de sentimientos espontáneos. Prometimos vernos para seguir la charla, esta vez a ser posible con un buen vino, ambos sabíamos que no habría mucha demora.
Cual era mi sueño?, acaso ella lo sabía. Esos dos trozos de texto encajaban en mi vida desde hacia unos meses, o era yo, el que deseaba que encajaran.
Ella había cumplido su sueño?
Vosotros habéis cumplido vuestro sueño?
Leí otro poco después de la charla, intentando no dar crédito a mis sueños. Durante mi vida he leído muchos libros de temas diversos, pero con una misma constante que ahora debía una vez mas resaltar en el texto que me ocupaba, la incapacidad de las personas para escoger su propio destino.
Tuve que detener mi lectura intentando averiguar la sutil diferencia entre destino y sueño.
Me pregunte: Yo he escogido mi destino? No.
En algún momento perdí el control de mi vida y la gobernó el destino?. No. Quizás, sí.
Reflexiona, piensa! -me dije.
Quizás esa no sea la cuestión, evidentemente escogí mi destino desde el mismo instante que no quise ser lo que mis progenitores hubieran deseado. Con lo cual, si escogí mi destino, lo que ocurre es que ahora, con el paso del tiempo, con parte de un camino ya andado, me pregunto: Iba emparejado mi destino a mi sueño personal?
Y si era mentira que cuando perdemos el control de nuestra vida esta pasa a ser gobernada por el destino.
Me conteste a mi mismo sinceramente, en silencio.
Yo tenia mi sueño, como todos vosotros, pero en mi caso no lo había alcanzado, aún, esa era la realidad más aplastante.
El problema era en que parte del camino me encontraba y si estaba a punto de desistir de él.
El libro se había aparecido en un momento crucial, y yo, quería interpretar ese descubrimiento.
Intente seguir leyendo pero ya no pude concentrarme.
Llego la noche y el bullicio de pensamientos.
Retrocedí a mi juventud, al principio de mi sueño, cuando yo tuve uso de razón, ahí estaba y seguía en mi, durante un tiempo al igual que el protagonista lo había retenido, puede que por una razón de vivir, pero la pregunta que se formo era: -¿ había desistido exactamente de él.?
Ahora tenia que decidir, entre: a lo que me había acostumbrado y lo que me gustaría tener. Entre los apegos y los sueños.
Nada me lo impide, salvo yo mismo. -Pensé, para luego añadir, creo que ahora, me encuentro mas cerca...
Al día siguiente continué con la lectura.
Había dejado al protagonista trabajando para limpiar su cabeza de malos pensamientos, con su sueño momentáneamente estancado en una ocupación que necesitaba para realizar su sueño.
Curioso, mantener un empleo durante un tiempo prolongado, reunir el dinero suficiente para tan solo dar un paso más en la consecución de un sueño. Me acorde de D. Antonio Seximbra, el también tenia su sueño, y todo continuaba a su alrededor mientras él permanecía estático. Y si yo, también me quedaba contemplando como un espectador esos días iguales y monótonos. Y si D. Antonio tuvo miedo de que su sueño le decepcionara y agotaba los días tan solo imaginándolo. Acaso, el destino.
Resultaba una paradoja, me acorde del escaparate, al comienzo transparente y ahora traslucido con el paso del tiempo, su sueño difuminado pronto se convertiría en un espejismo.
Y si él no quería más en la vida.
Volví a subrayar: Nunca desistas de tus sueños.
Yo también había vivido otro tiempo, y había conquistado otras metas, ahora debía limpiar mi escaparate.
Porque tuve la sensación estraña de que desde mi juventud una fuerza desconocida estaba tratándome de demostrar que mi sueño era imposible.
Y si fui a Santiago para demostrarme a mi mismo inconscientemente que podía conseguir mi sueño.
Volví a reflexionar sobre el camino que hice a Santiago, cuando salí mi destino estaba a seis horas, aunque para caminar esas seis horas había empleado 26 días.
Me pregunte: y si ahora también me encuentro a seis horas de mi sueño? y de mi destino?
De nuevo era preciso continuar, creer en las señales. Treinta años me habían conducido hasta aquí, y si ahora estoy a tan solo seis horas?...
Treinta años!!! Grite para mis adentros.
Donde me he perdido... ... continuara
Hace unos días, cuando buscaba una caja para mis pequeños recuerdos, lo rescate de ese olvido, se encontraba junto a otros ya leídos que donaría a una biblioteca.
Quise interpretar esa aparición como una señal, iniciando su lectura inmediatamente.
Ahora y a día de hoy aún no lo he terminado de leer, su lectura se esta demorando, y digo demorando, porque no siendo un libro de muchas paginas, de agradable lectura y careciendo yo en estos momentos de ocupación, apenas avanzo en su interpretación, el caso es que no avanzo conscientemente, leo un par de paginas y vuelvo a empezar desde el principio.
Por qué? - yo también me lo pregunto.
Subrayo trozos del texto, como haría un estudiante y los releo una y otra vez.
Carece de sentido, no es un libro del que me vaya a examinar, y ahora mismo no sabría en que genero situarlo: novela, fabula, relato, diario. El caso es que la atracción que siento por su lectura, pausada eso sí, me esta propiciando una consciencia algo intrigante. Se me están quedando grabadas frases, pequeños trozos del texto que coloreo para que resalten como fogonazos, que si bien son resultantes del sentir del autor junto a las situaciones y sucesos del protagonista están formando una amalgama de sentimientos en mí que van desde la inquietud a la revelación o despertar.
Por cada trozo subrayado en el libro yo tengo su correspondencia en mi vida real.
Es como sí, mi existencia estuviera escrita en el libro.
Y no precisamente de una forma quijotesca, como podría derivar alguien en sus pensamientos sobre lo que ahora lleva leído.
Todo esta sucediendo, tal y como lo estoy relatando.
Desde la primera pagina, en la dedicatoria, el autor escribe: Para J.
Atrayente, intrigante, me esta dedicando a mí el libro. Seguramente no. Y si fuera, sí.
Creo que lo entendéis, con lo cual desde el mismo instante, yo empiezo a sentir indicios de algo.
Desde el mismo prólogo. Yo, que escribo un blog tan intimo, a veces pensando de una forma narcisista y considerandos a vosotros lectores, mis Oréiadas y esta pantalla de ordenador, el lago donde se reflejan mis sentimientos, transformando así la leyenda y el mismo discurso de Oscar Wilde, subrayo: ... no lloro por ti, sino por mi, porque cada vez que tu te asomabas podía ver mi propia belleza reflejada en tus ojos.
El libro continua con el sueño del protagonista, en el que me veo reflejado, un sueño recurrente y un actor que me retrae a un pasado demasiado cercano, en apenas tres paginas yo ya me he sentido la estrella del relato.
La siguiente pagina deja en mi cierto desasosiego, aquí las coincidencias me atemorizan, resulta que salvo unos pequeños matices, es como si yo mismo estuviera discurriendo lo mismo que él.
Vuelvo a leer, y me sorprendo con mis propios pensamientos, todo lo que ha sucedido en el libro hasta ahora, lo puedo extrapolar a mi vida y encaja, de nuevo otro subrayado: "Hemos de estar preparados para las sorpresas del tiempo" Un tiempo para el que yo, ya estaba preparado.
Consulte, tenia la necesidad de hacerlo, recurrí a "la gaditana" poniendo en sus manos dos párrafos pequeños entresacados del sueño del protagonista y de mi sueño. Su respuesta acrecentó mi inquietud y su alegría, quizás fuera ella conocedora de mi estado, creo que sí, nuestra amistad fraguada en tiempos de palabras inacabadas, la situaba en el mismo punto geográfico en el que se encontraba el protagonista, formando también parte del relato y personaje del mismo, -debes ir, me dijo, aunque tu sueño sea difícil. Conversamos animadamente tras este reencuentro nuevo de dos amigos que se quieren y se aprecian y que por consiguiente nos permite un fluir de sentimientos espontáneos. Prometimos vernos para seguir la charla, esta vez a ser posible con un buen vino, ambos sabíamos que no habría mucha demora.
Cual era mi sueño?, acaso ella lo sabía. Esos dos trozos de texto encajaban en mi vida desde hacia unos meses, o era yo, el que deseaba que encajaran.
Ella había cumplido su sueño?
Vosotros habéis cumplido vuestro sueño?
Leí otro poco después de la charla, intentando no dar crédito a mis sueños. Durante mi vida he leído muchos libros de temas diversos, pero con una misma constante que ahora debía una vez mas resaltar en el texto que me ocupaba, la incapacidad de las personas para escoger su propio destino.
Tuve que detener mi lectura intentando averiguar la sutil diferencia entre destino y sueño.
Me pregunte: Yo he escogido mi destino? No.
En algún momento perdí el control de mi vida y la gobernó el destino?. No. Quizás, sí.
Reflexiona, piensa! -me dije.
Quizás esa no sea la cuestión, evidentemente escogí mi destino desde el mismo instante que no quise ser lo que mis progenitores hubieran deseado. Con lo cual, si escogí mi destino, lo que ocurre es que ahora, con el paso del tiempo, con parte de un camino ya andado, me pregunto: Iba emparejado mi destino a mi sueño personal?
Y si era mentira que cuando perdemos el control de nuestra vida esta pasa a ser gobernada por el destino.
Me conteste a mi mismo sinceramente, en silencio.
Yo tenia mi sueño, como todos vosotros, pero en mi caso no lo había alcanzado, aún, esa era la realidad más aplastante.
El problema era en que parte del camino me encontraba y si estaba a punto de desistir de él.
El libro se había aparecido en un momento crucial, y yo, quería interpretar ese descubrimiento.
Intente seguir leyendo pero ya no pude concentrarme.
Llego la noche y el bullicio de pensamientos.
Retrocedí a mi juventud, al principio de mi sueño, cuando yo tuve uso de razón, ahí estaba y seguía en mi, durante un tiempo al igual que el protagonista lo había retenido, puede que por una razón de vivir, pero la pregunta que se formo era: -¿ había desistido exactamente de él.?
Ahora tenia que decidir, entre: a lo que me había acostumbrado y lo que me gustaría tener. Entre los apegos y los sueños.
Nada me lo impide, salvo yo mismo. -Pensé, para luego añadir, creo que ahora, me encuentro mas cerca...
Al día siguiente continué con la lectura.
Había dejado al protagonista trabajando para limpiar su cabeza de malos pensamientos, con su sueño momentáneamente estancado en una ocupación que necesitaba para realizar su sueño.
Curioso, mantener un empleo durante un tiempo prolongado, reunir el dinero suficiente para tan solo dar un paso más en la consecución de un sueño. Me acorde de D. Antonio Seximbra, el también tenia su sueño, y todo continuaba a su alrededor mientras él permanecía estático. Y si yo, también me quedaba contemplando como un espectador esos días iguales y monótonos. Y si D. Antonio tuvo miedo de que su sueño le decepcionara y agotaba los días tan solo imaginándolo. Acaso, el destino.
Resultaba una paradoja, me acorde del escaparate, al comienzo transparente y ahora traslucido con el paso del tiempo, su sueño difuminado pronto se convertiría en un espejismo.
Y si él no quería más en la vida.
Volví a subrayar: Nunca desistas de tus sueños.
Yo también había vivido otro tiempo, y había conquistado otras metas, ahora debía limpiar mi escaparate.
Porque tuve la sensación estraña de que desde mi juventud una fuerza desconocida estaba tratándome de demostrar que mi sueño era imposible.
Y si fui a Santiago para demostrarme a mi mismo inconscientemente que podía conseguir mi sueño.
Volví a reflexionar sobre el camino que hice a Santiago, cuando salí mi destino estaba a seis horas, aunque para caminar esas seis horas había empleado 26 días.
Me pregunte: y si ahora también me encuentro a seis horas de mi sueño? y de mi destino?
De nuevo era preciso continuar, creer en las señales. Treinta años me habían conducido hasta aquí, y si ahora estoy a tan solo seis horas?...
Treinta años!!! Grite para mis adentros.
Donde me he perdido... ... continuara
sábado, 24 de mayo de 2014
La caja y el arbol
Soy como todas las personas:
... veo el mundo de la manera que desearía que sucediesen las cosas y no de la manera como realmente suceden. Paulo Coelho . El Alquimista.
Sabéis, tengo una estrella de mar, que un día compre en un mercadillo cerca de un puerto de mar. Una caracola grande, que me regalaron hace muchos años cerca de Ampuria Brava.
Un montoncito de piedras escogidas por mi en las playas del Atlántico.
Unas flores secas que alguien dejo olvidadas en una copa de cristal vacía.
Una jarra de hierro que un día encontré en una tierra marchita.
Un trozo de lava con un pedacito de olivina que halle en una laguna verde de una isla lejana.
Tengo monedas acuñadas solo con el valor de un día.
Un recipiente para tomar mate, que desde Uruguay alguien me envió como vinculo de amistad.
Un anillo de plata oscura, con la fecha del primer amor.
Una vieja maquina de escribir, donde transcribí mis primeros apuntes.
Unos viejos retratos, apretados en un álbum deforme.
Un cuento de Mafalda, dedicado por una familia argentina, compañeros de noches de radio.
Una reseña de amor y una entrada de un concierto.
Todo esto entra dentro de una caja y son mis posesiones más queridas junto a un arbolito que rescate de un contenedor desechado por un jardinero exigente hace ya mas de 20 años.
Yo, me he acostumbrado a ellas y ellas a mí y me pregunto: me acostumbraría a su ausencia.
Pasaron a formar parte de mi vida en diferentes etapas y la modificaron como parte de un destino, elementos de un viaje que se asociaron a mi sueño.
Ahora había tomado una decisión, las decisiones siempre son el comienzo de algo que desconoces desde el mismo momento en que las tomas, es como un viaje que te llevara a ver el mismo mundo
de una forma nueva.
Siempre he ganado y siempre he perdido, podía contemplar el mundo como una victima y quedarme en el vacío, o salir a buscar un tesoro.
Mis decisiones anteriores me llevaron a situaciones que nunca imagine y me permitieron descubrir que en la vida, las cosas cambian en un segundo, casi antes de acostumbrarme a ellas, y hice nuevos amigos, uno siempre acaba rodeándose de nuevos amigos después de una decisión.
Las decisiones vienen precedidas de una señal, una señal que nos dice que decidamos, las cosas no cambian por si solas.
Recogí todos mis recuerdos y los metí en el tarro de recuerdos, me di cuenta del poco espacio físico que ocupaban.
Los coloque junto a mi mochila.
El arbolito se lo regalare a un jardinero fiel.
He decidido perseguir mi sueño, buscar mi tesoro.
... veo el mundo de la manera que desearía que sucediesen las cosas y no de la manera como realmente suceden. Paulo Coelho . El Alquimista.
Sabéis, tengo una estrella de mar, que un día compre en un mercadillo cerca de un puerto de mar. Una caracola grande, que me regalaron hace muchos años cerca de Ampuria Brava.
Un montoncito de piedras escogidas por mi en las playas del Atlántico.
Unas flores secas que alguien dejo olvidadas en una copa de cristal vacía.
Una jarra de hierro que un día encontré en una tierra marchita.
Un trozo de lava con un pedacito de olivina que halle en una laguna verde de una isla lejana.
Tengo monedas acuñadas solo con el valor de un día.
Un recipiente para tomar mate, que desde Uruguay alguien me envió como vinculo de amistad.
Un anillo de plata oscura, con la fecha del primer amor.
Una vieja maquina de escribir, donde transcribí mis primeros apuntes.
Unos viejos retratos, apretados en un álbum deforme.
Un cuento de Mafalda, dedicado por una familia argentina, compañeros de noches de radio.
Una reseña de amor y una entrada de un concierto.
Todo esto entra dentro de una caja y son mis posesiones más queridas junto a un arbolito que rescate de un contenedor desechado por un jardinero exigente hace ya mas de 20 años.
Yo, me he acostumbrado a ellas y ellas a mí y me pregunto: me acostumbraría a su ausencia.
Pasaron a formar parte de mi vida en diferentes etapas y la modificaron como parte de un destino, elementos de un viaje que se asociaron a mi sueño.
Ahora había tomado una decisión, las decisiones siempre son el comienzo de algo que desconoces desde el mismo momento en que las tomas, es como un viaje que te llevara a ver el mismo mundo
de una forma nueva.
Siempre he ganado y siempre he perdido, podía contemplar el mundo como una victima y quedarme en el vacío, o salir a buscar un tesoro.
Mis decisiones anteriores me llevaron a situaciones que nunca imagine y me permitieron descubrir que en la vida, las cosas cambian en un segundo, casi antes de acostumbrarme a ellas, y hice nuevos amigos, uno siempre acaba rodeándose de nuevos amigos después de una decisión.
Las decisiones vienen precedidas de una señal, una señal que nos dice que decidamos, las cosas no cambian por si solas.
Recogí todos mis recuerdos y los metí en el tarro de recuerdos, me di cuenta del poco espacio físico que ocupaban.
Los coloque junto a mi mochila.
El arbolito se lo regalare a un jardinero fiel.
He decidido perseguir mi sueño, buscar mi tesoro.
viernes, 16 de mayo de 2014
El jardinero fiel.
... para que a las preguntas estrelladas del cielo
responda nuestro sueño con una sola llave,
con una sola puerta cerrada por la sombra.
Pablo Neruda.
Un recuerdo se forma tras de un instante, después de un momento, y una historia es su relato.
Sucedió que hace unos lustros, cierta persona en su caminar habitual, llego a una ladera pedregosa que miraba al río y se detuvo a observar lo que le rodeaba, se sentó en un saliente y acariciado por el sol y el viento tuvo un sueño.
Y decidió conformarlo. Durante los ratos libres que le permitía su profesión de comerciante, que no eran muchos, fue dándole forma. Día tras día y durante doce años, con su esfuerzo creador, fue convirtiendo la ladera pizarrosa en un jardín.
Donde antes solo existían piedras recalentadas por el sol y alguna mata de tomillo, fue creando parterres de flores y arbustos.
Primero, planto un álamo, cerca del río y lo protegió y vio crecer. Acomodo unos escalones de pizarra para ascender a una pequeña terraza que adorno con algunas flores de colores, todos los días se acercaba para regarlas, en su bici, que debía dejar en la altura de la ladera.
Poco a poco, fueron pasando las estaciones, los años y fue creando terrazas donde le pareció idóneo, las protegía con trozos de pizarra y de madera que acarreaba de una casa derrumbada que existía en las cercanías, fue amoldando escalones a la ladera y regando su jardín.
Unas ruedas cansadas se detuvieron para albergar una vida.
Y así, un día y otro mas, en armonía con el entorno, su jardín se fue alzando desde el álamo a la cumbre.
Su sueño, era sentarse en la parte más alta, donde dejaba su bici, a leer un libro y a contemplar el río y su jardín. Allí recibiría a los que llegaran, a los que le encontraran, y compartiría su obra.
Y hasta la cumbre continuo con su sueño, hasta este mirador rustico donde ahora me encuentro contemplando su obra, apaciguado por el entorno y disfrutando de su jardín.
Hoy, he llegado aquí, a esta tierra de nadie y de todos, guiado por un impulso hasta tu mirador, desde donde contemplaste el río discurrir y tu libro sin leer.
Me senté en el banco que abrigaste del sol, al lado de la ventana del cielo y mire el río.
He palpado tu sueño, los arbustos ya han brotado y el rosal al pie del álamo tiene tres rosas.
He subido unas garrafas de agua, por las mañanas se riegan las plantas de la derecha, por las tardes las de la izquierda, como tu solías hacer.
Muchos han dejado sus sentimientos en la lona de la caseta donde guardabas tus herramientas, y los recortes de prensa, al lado del banco. Todo esta en armonía, yo, he estado escribiendo un rato junto al encino del alto, cerca de tu mirador.
No desvelare donde se encuentra, pues tu querías preservarlo tan solo para los que lo descubrieran, volveré, quizás mañana.
Gracias, Ignacio Moro (+ 13-01-2014), constructor y jardinero de un sueño.
responda nuestro sueño con una sola llave,
con una sola puerta cerrada por la sombra.
Pablo Neruda.
Un recuerdo se forma tras de un instante, después de un momento, y una historia es su relato.
Sucedió que hace unos lustros, cierta persona en su caminar habitual, llego a una ladera pedregosa que miraba al río y se detuvo a observar lo que le rodeaba, se sentó en un saliente y acariciado por el sol y el viento tuvo un sueño.
Y decidió conformarlo. Durante los ratos libres que le permitía su profesión de comerciante, que no eran muchos, fue dándole forma. Día tras día y durante doce años, con su esfuerzo creador, fue convirtiendo la ladera pizarrosa en un jardín.
Donde antes solo existían piedras recalentadas por el sol y alguna mata de tomillo, fue creando parterres de flores y arbustos.
Primero, planto un álamo, cerca del río y lo protegió y vio crecer. Acomodo unos escalones de pizarra para ascender a una pequeña terraza que adorno con algunas flores de colores, todos los días se acercaba para regarlas, en su bici, que debía dejar en la altura de la ladera.
Poco a poco, fueron pasando las estaciones, los años y fue creando terrazas donde le pareció idóneo, las protegía con trozos de pizarra y de madera que acarreaba de una casa derrumbada que existía en las cercanías, fue amoldando escalones a la ladera y regando su jardín.
Unas ruedas cansadas se detuvieron para albergar una vida.
Y así, un día y otro mas, en armonía con el entorno, su jardín se fue alzando desde el álamo a la cumbre.
Su sueño, era sentarse en la parte más alta, donde dejaba su bici, a leer un libro y a contemplar el río y su jardín. Allí recibiría a los que llegaran, a los que le encontraran, y compartiría su obra.
Y hasta la cumbre continuo con su sueño, hasta este mirador rustico donde ahora me encuentro contemplando su obra, apaciguado por el entorno y disfrutando de su jardín.
Hoy, he llegado aquí, a esta tierra de nadie y de todos, guiado por un impulso hasta tu mirador, desde donde contemplaste el río discurrir y tu libro sin leer.
Me senté en el banco que abrigaste del sol, al lado de la ventana del cielo y mire el río.
He palpado tu sueño, los arbustos ya han brotado y el rosal al pie del álamo tiene tres rosas.
He subido unas garrafas de agua, por las mañanas se riegan las plantas de la derecha, por las tardes las de la izquierda, como tu solías hacer.
Muchos han dejado sus sentimientos en la lona de la caseta donde guardabas tus herramientas, y los recortes de prensa, al lado del banco. Todo esta en armonía, yo, he estado escribiendo un rato junto al encino del alto, cerca de tu mirador.
No desvelare donde se encuentra, pues tu querías preservarlo tan solo para los que lo descubrieran, volveré, quizás mañana.
Gracias, Ignacio Moro (+ 13-01-2014), constructor y jardinero de un sueño.
jueves, 15 de mayo de 2014
Luna llena
Cuando sale la luna
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito. (Federico García Lorca)
Ayer, hubo luna llena, por mi vida han pasado multitud de ellas, y espero sigan pasando más, el hecho es que, por el acontecer de mi vida esta la he vivido de una forma diferente y considero que
merece una pagina en mi blog dada la experiencia que he podido disfrutar.
Podría parecer estraño, quizás a la mayoría os lo parezca, que nos reunamos un grupo de amig@
en un sitio alejado de las luces de la ciudad y nos dediquemos a contemplar la luna y ha realizar un pequeño ritual ancestral.
La luna esta presente en nuestras vidas de una forma inexorable y desde tiempos remotos ha sido testigo y protagonista de muchos cultos por diferentes motivos.
El caso es, que días antes y conocedores del evento, decidimos juntarnos en un lugar alejado de nuestra ciudad, como dije antes, para disfrutar de esos momentos, lo ideal hubiera sido encontrarse cerca del Teide, porque esa noche su forma triangular se alinearía con el sol y la luna y teniendo cerca a Saturno,
proporcionando unos momentos de magia en un lugar inigualable, como no estaba a nuestro alcance
el lugar, pero si la visión y el influjo de la luna, nos quedamos con la magia y nos trasladamos a las cercanías de la Ermita del Viso, que nos pareció el lugar mas idóneo y conveniente a todos.
Pusimos nuestro empeño en mayor o menor medida, de vestir de blanco, sonriendo a la luna que se empezaba a alzar en el horizonte y tras unos momentos de algarabía, de presentaciones y de reencuentro de amigos comenzamos el ritual que habíamos preparado.
Deberíamos utilizar su potente luz como una ocasión para cosechar lo que habíamos sembrado y para encontrarnos libres para plantar nuevos sueños.
Básicamente, el ritual estaba encaminado a las mujeres que allí se encontraban siendo nosotros, los hombres, meros testigos del mismo.
Dejar ir lo pasado.
Liberar los viejos eventos para recibir cosas nuevas.
Se purifico el lugar, nos purificamos nosotros con humo de salvia, leyeron las mujeres unas palabras invocadoras y cerramos un circulo, tenuemente alumbrado por unas velas, que se apagaban constantemente a pesar de nuestros esfuerzos por mantener la llama, al final desistimos de mantenerlas encendidas, ya brillaba la luna lo suficiente y nosotros.
Tomamos consciencia de donde nos encontrábamos y de nosotros mismos, de como nos sentíamos en ese instante que nosotros habíamos propiciado bajo la luna, las velas y la música, que con instrumentos dispares fuimos creando, cantamos, reímos, y comimos, todos en un circulo, compartiendo lo que habíamos llevado en armonía, para mi resulto muy grato el poder de las personas en un circulo, todos iguales sin principio ni fin.
Recordé unas palabras leídas, ya no se donde, perdidas en mi memoria: "Y vosotros que me buscáis, sabed que vuestro deseo y búsqueda no serán satisfechos a menos que conozcáis el misterio: que si aquello que buscáis no lo encontráis en vuestro interior, jamas lo encontrareis fuera."
Esta era la segunda luna de la cual yo era consciente de haberla vivido, resulta curioso, había visto muchas veces la luna, en todas sus fases, en muchos sitios distintos, siempre la misma luna, pero no había tomado presencia de mi ante ella.
La primera vez, fue una luna azul, no la olvidare, el 31 de Agosto del 2012, sabia que se iba a dar esa circunstancia y me deje arrastrar por su influjo a Oporto, al Duero, al mar, para sentirla donde yo quería.
Esta también la recordare con gratitud, por los momentos compartidos, por las personas que conformaron mi circulo, por la experiencia vivida y por los deseos sembrados.
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito. (Federico García Lorca)
Ayer, hubo luna llena, por mi vida han pasado multitud de ellas, y espero sigan pasando más, el hecho es que, por el acontecer de mi vida esta la he vivido de una forma diferente y considero que
merece una pagina en mi blog dada la experiencia que he podido disfrutar.
Podría parecer estraño, quizás a la mayoría os lo parezca, que nos reunamos un grupo de amig@
en un sitio alejado de las luces de la ciudad y nos dediquemos a contemplar la luna y ha realizar un pequeño ritual ancestral.
La luna esta presente en nuestras vidas de una forma inexorable y desde tiempos remotos ha sido testigo y protagonista de muchos cultos por diferentes motivos.
El caso es, que días antes y conocedores del evento, decidimos juntarnos en un lugar alejado de nuestra ciudad, como dije antes, para disfrutar de esos momentos, lo ideal hubiera sido encontrarse cerca del Teide, porque esa noche su forma triangular se alinearía con el sol y la luna y teniendo cerca a Saturno,
proporcionando unos momentos de magia en un lugar inigualable, como no estaba a nuestro alcance
el lugar, pero si la visión y el influjo de la luna, nos quedamos con la magia y nos trasladamos a las cercanías de la Ermita del Viso, que nos pareció el lugar mas idóneo y conveniente a todos.
Pusimos nuestro empeño en mayor o menor medida, de vestir de blanco, sonriendo a la luna que se empezaba a alzar en el horizonte y tras unos momentos de algarabía, de presentaciones y de reencuentro de amigos comenzamos el ritual que habíamos preparado.
Deberíamos utilizar su potente luz como una ocasión para cosechar lo que habíamos sembrado y para encontrarnos libres para plantar nuevos sueños.
Básicamente, el ritual estaba encaminado a las mujeres que allí se encontraban siendo nosotros, los hombres, meros testigos del mismo.
Dejar ir lo pasado.
Liberar los viejos eventos para recibir cosas nuevas.
Se purifico el lugar, nos purificamos nosotros con humo de salvia, leyeron las mujeres unas palabras invocadoras y cerramos un circulo, tenuemente alumbrado por unas velas, que se apagaban constantemente a pesar de nuestros esfuerzos por mantener la llama, al final desistimos de mantenerlas encendidas, ya brillaba la luna lo suficiente y nosotros.
Tomamos consciencia de donde nos encontrábamos y de nosotros mismos, de como nos sentíamos en ese instante que nosotros habíamos propiciado bajo la luna, las velas y la música, que con instrumentos dispares fuimos creando, cantamos, reímos, y comimos, todos en un circulo, compartiendo lo que habíamos llevado en armonía, para mi resulto muy grato el poder de las personas en un circulo, todos iguales sin principio ni fin.
Recordé unas palabras leídas, ya no se donde, perdidas en mi memoria: "Y vosotros que me buscáis, sabed que vuestro deseo y búsqueda no serán satisfechos a menos que conozcáis el misterio: que si aquello que buscáis no lo encontráis en vuestro interior, jamas lo encontrareis fuera."
Esta era la segunda luna de la cual yo era consciente de haberla vivido, resulta curioso, había visto muchas veces la luna, en todas sus fases, en muchos sitios distintos, siempre la misma luna, pero no había tomado presencia de mi ante ella.
La primera vez, fue una luna azul, no la olvidare, el 31 de Agosto del 2012, sabia que se iba a dar esa circunstancia y me deje arrastrar por su influjo a Oporto, al Duero, al mar, para sentirla donde yo quería.
Esta también la recordare con gratitud, por los momentos compartidos, por las personas que conformaron mi circulo, por la experiencia vivida y por los deseos sembrados.
domingo, 11 de mayo de 2014
Vuela, sin dudas.
Hace unos días que te fuiste y noto tu ausencia.
Cada vez que regreso a este espacio que hemos ocupado, anhelo inconsciente que estés.
Aun quedan unas cajas, quizás llenas de un ayer cercano.
Las paredes desnudas, ausentes de tu impronta.
El silencio, la música, siguió tus pasos.
Te fuiste.
Había llegado el momento, era el día señalado, ya estaba marcado en tu universo.
Y en el mío, que quedo vació.
Te estraño, apareces en ese espacio indefinible de mi corazón.
Donde, a diapositivas neuronales, salteadas, encuentro lo que conformaste en mi.
Escucho el silencio,
buscando el eco de tu risa
y aparecen tus primeros sueños,
miro el suelo,
de tu huella que se aleja,
donde caen mis lagrimas,
arrastradas con el soplo de tus deseos.
Melancolía de velas, globos, algarabía, ilusión.
Llantos consolados por la soledad de la noche.
Risas, alegrías inflamadas del orgullo de tus conquistas.
Escenas del teatro de nuestra vida.
Protagonistas ambos sin guión.
Cada vez que regreso a este espacio que hemos ocupado, anhelo inconsciente que estés.
Aun quedan unas cajas, quizás llenas de un ayer cercano.
Las paredes desnudas, ausentes de tu impronta.
El silencio, la música, siguió tus pasos.
Te fuiste.
Había llegado el momento, era el día señalado, ya estaba marcado en tu universo.
Y en el mío, que quedo vació.
Te estraño, apareces en ese espacio indefinible de mi corazón.
Donde, a diapositivas neuronales, salteadas, encuentro lo que conformaste en mi.
Escucho el silencio,
buscando el eco de tu risa
y aparecen tus primeros sueños,
miro el suelo,
de tu huella que se aleja,
donde caen mis lagrimas,
arrastradas con el soplo de tus deseos.
Melancolía de velas, globos, algarabía, ilusión.
Llantos consolados por la soledad de la noche.
Risas, alegrías inflamadas del orgullo de tus conquistas.
Escenas del teatro de nuestra vida.
Protagonistas ambos sin guión.
Me quedo aquí, en la bruma de tu no presencia, esperándote, dentro de este vació, encadenado con los eslabones del recuerdo.
Corto se me ha hecho el camino, dolorosos mis tropiezos, en una senda marcada sin yo saberlo.
Ahora, me detengo, tan solo un instante.
adelantame
no vuelvas tu vista atrás.
En este segundo, no.
Continua.
Déjame tan solo verte alejar.
Llanto
lagrimas, que clarifican recuerdos.
Ya.
Ahora, yo me levanto,
continuo,
descubriendo mi camino, instantes desplegados frente a mí.
Tú
Sigue, sigue el deseo que te llama
déjate llevar por la melodía de tu vida
baila, ríe, llora, equivocate,tropieza.
Ama
Sueña
Crea
Seguiré, aquí, cercano a tus velas.
Distante de tus vientos.
Mas, si me necesitas,
tan solo mira
atrás.
Buen camino, hija.
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