sábado, 24 de mayo de 2014

La caja y el arbol

Soy como todas las personas:
... veo el mundo de la manera que desearía que sucediesen las cosas y no de la manera como realmente suceden. Paulo Coelho . El Alquimista.


Sabéis, tengo una estrella de mar, que un día compre en un mercadillo cerca de un puerto de mar. Una caracola grande, que me regalaron hace muchos años cerca de Ampuria Brava.
Un montoncito de piedras escogidas por mi en las playas del Atlántico.
Unas flores secas que alguien dejo olvidadas en una copa de cristal vacía.
Una jarra de hierro que un día encontré en una tierra marchita.
Un trozo de lava con un pedacito de olivina que halle en una laguna verde de una isla lejana.
Tengo monedas acuñadas solo con el valor de un día.
Un recipiente para tomar mate, que desde Uruguay alguien me envió como vinculo de amistad.
Un anillo de plata oscura, con la fecha del primer amor.
Una vieja maquina de escribir, donde transcribí mis primeros apuntes.
Unos viejos retratos, apretados en un álbum deforme.
Un cuento de Mafalda, dedicado por una familia argentina, compañeros de noches de radio.
Una reseña de amor y una entrada de un concierto.


Todo esto entra dentro de una caja y son mis posesiones más queridas junto a un arbolito que rescate de un contenedor desechado por un jardinero exigente hace ya mas de 20 años.
Yo, me he acostumbrado a ellas y ellas a mí y me pregunto: me acostumbraría a su ausencia.
Pasaron a formar parte de mi vida en diferentes etapas y la modificaron como parte de un destino, elementos de un viaje que se asociaron a mi sueño.


Ahora había tomado una decisión, las decisiones siempre son el comienzo de algo que desconoces desde el mismo momento en que las tomas, es como un viaje que te llevara a ver el mismo mundo
de una forma nueva.
Siempre he ganado y siempre he perdido, podía contemplar el mundo como una victima y quedarme en el vacío, o salir a buscar un tesoro.
Mis decisiones anteriores me llevaron a situaciones que nunca imagine y me permitieron descubrir que en la vida, las cosas cambian en un segundo, casi antes de acostumbrarme a ellas, y hice nuevos amigos, uno siempre acaba rodeándose de nuevos amigos después de una decisión.
Las decisiones vienen precedidas de una señal, una señal que nos dice que decidamos, las cosas no cambian por si solas.

Recogí todos mis recuerdos y los metí en el tarro de recuerdos, me di cuenta del poco espacio físico que ocupaban.
Los coloque junto a mi mochila.



El arbolito se lo regalare a un jardinero fiel.

He decidido perseguir mi sueño, buscar mi tesoro.