jueves, 29 de mayo de 2014

El libro.

Cuando cumplí treinta años, mi tío me regalo un libro que no leí entonces, no se el porque, quizás estuviera ocupado en otras lecturas, o acaso, a la vista de lo que ahora voy a relatar, el mismo libro no deseara ser leído quedando olvidado en mi pequeña biblioteca acumulando polvo junto a los otros, en el ultimo traslado, paso a ocupar una caja y ha perderse en el fondo de un armario a la espera de una ocupación mas digna.
Hace unos días, cuando buscaba una caja para mis pequeños recuerdos, lo rescate de ese olvido, se encontraba junto a otros ya leídos que donaría a una biblioteca.
Quise interpretar esa aparición como una señal, iniciando su lectura inmediatamente.
Ahora y a día de hoy aún no lo he terminado de leer, su lectura se esta demorando, y digo demorando, porque no siendo un libro de muchas paginas, de agradable lectura y careciendo yo en estos momentos de ocupación, apenas avanzo en su interpretación, el caso es que no avanzo conscientemente, leo un par de paginas y vuelvo a empezar desde el principio.
Por qué? - yo también me lo pregunto.
Subrayo trozos del texto, como haría un estudiante y los releo una y otra vez.
Carece de sentido, no es un libro del que me vaya a examinar, y ahora mismo no sabría en que genero situarlo: novela, fabula, relato, diario. El caso es que la atracción que siento por su lectura, pausada eso sí, me esta propiciando una consciencia algo intrigante. Se me están quedando grabadas frases, pequeños trozos del texto que coloreo para que resalten como fogonazos, que si bien son resultantes del sentir del autor junto a las situaciones y sucesos del protagonista están formando una amalgama de sentimientos en mí que van desde la inquietud a la revelación o despertar.
Por cada trozo subrayado en el libro yo tengo su correspondencia en mi vida real.
Es como sí, mi existencia estuviera escrita en el libro.                    
 Y no precisamente de una forma quijotesca, como podría derivar alguien en sus pensamientos sobre lo que ahora lleva leído.
Todo esta sucediendo, tal y como lo estoy relatando.
Desde la primera pagina, en la dedicatoria, el autor escribe: Para J.
Atrayente, intrigante, me esta dedicando a mí el libro. Seguramente no. Y si fuera, sí.
Creo que lo entendéis, con lo cual desde el mismo instante, yo empiezo a sentir indicios de algo.
Desde el mismo prólogo. Yo, que escribo un blog tan intimo, a veces pensando de una forma narcisista y considerandos a vosotros lectores, mis Oréiadas y esta pantalla de ordenador, el lago donde se reflejan mis sentimientos, transformando así la leyenda y el mismo discurso de Oscar Wilde, subrayo: ... no lloro por ti, sino por mi, porque cada vez que tu te asomabas podía ver mi propia belleza reflejada en tus ojos.
El libro continua con el sueño del protagonista, en el que me veo reflejado, un sueño recurrente y un actor que me retrae a un pasado demasiado cercano, en apenas tres paginas yo ya me he sentido la estrella del relato.
La siguiente pagina deja en mi cierto desasosiego, aquí las coincidencias me atemorizan, resulta que salvo unos pequeños matices, es como si yo mismo estuviera discurriendo lo mismo que él.
Vuelvo a leer, y me sorprendo con mis propios pensamientos, todo lo que ha sucedido en el libro hasta ahora, lo puedo extrapolar a mi vida y encaja, de nuevo otro subrayado: "Hemos de estar preparados para las sorpresas del tiempo" Un tiempo para el que yo, ya estaba preparado.
Consulte, tenia la necesidad de hacerlo, recurrí a "la gaditana" poniendo en sus manos dos párrafos pequeños entresacados del sueño del protagonista y de mi sueño. Su respuesta acrecentó mi inquietud y su alegría, quizás fuera ella conocedora de mi estado, creo que sí, nuestra amistad fraguada en tiempos de palabras inacabadas, la situaba en el mismo punto geográfico en el que se encontraba el protagonista, formando también parte del relato y personaje del mismo, -debes ir, me dijo, aunque tu sueño sea difícil. Conversamos animadamente tras este reencuentro nuevo de dos amigos que se quieren y se aprecian y que por consiguiente nos permite un fluir de sentimientos espontáneos. Prometimos vernos para seguir la charla, esta vez a ser posible con un buen vino, ambos sabíamos que no habría mucha demora.
Cual era mi sueño?, acaso ella lo sabía. Esos dos trozos de texto encajaban en mi vida desde hacia unos meses, o era yo, el que deseaba que encajaran.
Ella había cumplido su sueño?
Vosotros habéis cumplido vuestro sueño?
Leí otro poco después de la charla, intentando no dar crédito a mis sueños. Durante mi vida he leído muchos libros de temas diversos, pero con una misma constante que ahora debía una vez mas resaltar en el texto que me ocupaba, la incapacidad de las personas para escoger su propio destino.
Tuve que detener mi lectura intentando averiguar la sutil diferencia entre destino y sueño.
Me pregunte: Yo he escogido mi destino? No.
En algún momento perdí el control de mi vida y la gobernó el destino?. No. Quizás, sí.
Reflexiona, piensa! -me dije.
 Quizás esa no sea la cuestión, evidentemente escogí mi destino desde el mismo instante que no quise ser lo que mis progenitores hubieran deseado. Con lo cual, si escogí mi destino, lo que ocurre es que ahora, con el paso del tiempo, con parte de un camino ya andado, me pregunto: Iba emparejado mi destino a mi sueño personal?
Y si era mentira que cuando perdemos el control de nuestra vida esta pasa a ser gobernada por el destino.
Me conteste a mi mismo sinceramente, en silencio.
Yo tenia mi sueño, como todos vosotros, pero en mi caso no lo había alcanzado, aún, esa era la realidad más aplastante.
El problema  era en que parte del camino me encontraba y si estaba a punto de desistir de él.
El libro se había aparecido en un momento crucial, y yo, quería interpretar ese descubrimiento.
Intente seguir leyendo pero ya no pude concentrarme.
Llego la noche y el bullicio de pensamientos.
Retrocedí a mi juventud, al principio de mi sueño, cuando yo tuve uso de razón, ahí estaba y seguía en mi, durante un tiempo al igual que el protagonista lo había retenido, puede que por una razón de vivir, pero la pregunta que se formo era: -¿ había desistido exactamente de él.?
Ahora tenia que decidir, entre: a lo que me había acostumbrado y lo que me gustaría tener. Entre los apegos y los sueños.
Nada me lo impide, salvo yo mismo. -Pensé, para luego añadir, creo que ahora, me encuentro mas cerca...
Al día siguiente continué con la lectura.
Había dejado al protagonista trabajando para limpiar su cabeza de malos pensamientos, con su sueño momentáneamente estancado en una ocupación que necesitaba para realizar su sueño.
Curioso, mantener un empleo durante un tiempo prolongado, reunir el dinero suficiente para tan solo dar un paso más en la consecución de un sueño. Me acorde de D. Antonio Seximbra, el también tenia su sueño, y todo continuaba a su alrededor mientras él permanecía estático. Y si yo, también me quedaba contemplando como un espectador esos días iguales y monótonos. Y si D. Antonio tuvo miedo de que su sueño le decepcionara y agotaba los días tan solo imaginándolo. Acaso, el destino.
Resultaba una paradoja, me acorde del escaparate, al comienzo transparente y ahora traslucido con el paso del tiempo,  su sueño difuminado pronto se convertiría en un espejismo.
Y si él no quería más en la vida.
Volví a subrayar: Nunca desistas de tus sueños.
Yo también había vivido otro tiempo, y había conquistado otras metas, ahora debía limpiar mi escaparate.
Porque tuve la sensación estraña de que desde mi juventud una fuerza desconocida estaba tratándome de demostrar que mi sueño era imposible.
Y si fui a Santiago para demostrarme a mi mismo inconscientemente que podía conseguir mi sueño.
Volví a reflexionar sobre el camino que hice a Santiago, cuando salí mi destino estaba a seis horas, aunque para caminar esas seis horas había empleado 26 días.
Me pregunte: y si ahora también me encuentro a seis horas de mi sueño? y de mi destino?
De nuevo era preciso continuar, creer en las señales. Treinta años me habían conducido hasta aquí, y si ahora estoy a tan solo seis horas?...
Treinta años!!! Grite para mis adentros.
Donde me he perdido...                                                                                  ... continuara