miércoles, 26 de marzo de 2014

26 de marzo.

Ya esta todo preparado, el punto de destino, allí, esperándome y la partida sera en breve, apenas unos días me restan para comenzar mi andadura.
La mochila, completa, y llena de ilusión, mi mente dispuesta y mi corazón animoso, gracias en parte a todos los que en el habitáis, de mi cuerpo, apenas os puedo referir nada, descansado y preparado para el esfuerzo, solo me queda que confiar en él, los pasos ya me lo irán contando o doliendo.
Como D. Diego, agoto los días previos a mi partida pidiendo licencias y recibiendo bendiciones, él, tuvo que prevenir su alforja:
                  ...porque fiar la pitanza
                  de peregrina aventura,
                  suele ser común desgracia...
mas yo, D. Diego y amigos: no he de cargar con viandas, pues hallándome en el siglo XXI, estas, bajo faroles de neón, aparecerán por doquier, previo pago, eso si, que es lo único que no ha cambiado.
En varias lecturas me encuentro, justo antes de partir, divirtiendo mi mente y llenándome de conocimientos, algunas de ellas han sido re-lecturas, como la de "El Principito", pues hay libros que transcurridos los años, cuando los vuelves a leer, es cuando la esencia que habita ellos te inunda de otra forma, otros como el caso del ultimo adquirido, llegan como por arte de magia, en este caso una edición en homenaje a D. Diego, que se hizo con motivo de la primera feria nacional del libro en Salamanca, allá por el año 1971 y que me ha permitido acercarme mas al primero que trazo este camino que yo voy a emprender.
Algunas escapadas a la sierra, siempre en grata compañía, me han servido para fortalecer mis piernas, conocer lugares nuevos y re descubrir paisajes tiempo antes visitados, o quizás, mirarlos de una forma diferente, degustar alegres comidas campestres y hacer buenas tertulias, y alguna que otra confesión a antiguos amigos y nuevos, que hubo que poner al tanto, en todo caso, por resultar grata la compañía, la charla, la escucha y el alivio que produce.
Otros ratos me he encontrado enfrentado a hojas en blanco donde poder plasmar mis pensamientos, bulliciosos en mi corazón-mente en un cierto orden o disposición.
Las noches, como me suele ocurrir de vez en cuando, cuando el silencio inunda mi casa, y bajo el cálido abrigo del edredón y la almohada, imaginando la aventura, con los ojos bien cerrados, quizás, porque como dice Fito Cabrales, "hay cosas que no se ven, si no cierras los ojos".
Y así han transcurrido los días, sin tregua, como debe ser, vividos y disfrutados.
El día 31 de marzo, partiré y espero daros buena cuenta de mi viaje.
                                     ... "Querrás saber (claro está)
                                     los ápices, circunstancias,
                                     dónde, por qué, cómo, y cuando
                                     del cuento; pues verbi gratia
Aquí, os dejo hasta entonces, yo en mi Salamanca, y vosotros donde gustéis.
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