sábado, 20 de septiembre de 2014

50 años... ¿y qué..?

   Esta bien esto de tener 50 años, hace relativamente poco los cumplí y ese día estuve acompañado físicamente solo por una persona, la única que jamas hubiera imaginado que estaría en ese día tan especial para mi, en realidad fue el mejor regalo.

   Ahora, ya después de haber pasado un poco de tiempo, creo que me veo sumergido en una década prodigiosa, por supuesto visto desde una forma positiva, ademas, me niego a que sea la antesala del precipicio.

   Continuo emocionándome y sigo sumando experiencias con una tranquilidad arrolladora, y digo arrolladora porque tengo cincuenta años, me encuentro en plenitud de facultades y lleno de inquietudes que me llevaran a emprender nuevos proyectos.

   Ahora digamos que he alcanzado la madurez, o una segunda juventud con mucho futuro por delante y no, no se trata de recuperar el tiempo perdido o revivir experiencias de los 20 o los 30, no, ahora tengo la firmeza que otorgan los 50 y se trata de buscar el equilibrio entre lo hecho y todo lo que me queda por hacer, con el beneplácito de las circunstancias y del cuerpo.

   Sí!!,  la juventud es un estado del alma que no tiene porque relacionarse con la edad, elijo no deprimirme y avanzo con paso firme y decidido, ya os contare donde llego.

   Ahora, después de los años transcurridos, sigo mi criterio, sin perder el tiempo estableciendo juicios de valor, se lo que valen las cosas y las personas y esto me da una seguridad muy grande en mi mismo, eso si, conquistada a base de cumpleaños.
   Me miro al espejo y me acepto como soy, esta imperfección es solo mía y a estas alturas no voy a moldearme, tengo un alma joven , eso sí en un cuerpo que ya muestra los surcos de tiempo, de mi tiempo, y esto me gusta, aunque alguna mañana me levante dolorido de la cama y mi abdomen me recuerde las buenas comidas disfrutadas.

   Por otra parte, sexualmente sigo en activo, aunque he de reconocer que el vigor de años atrás ha comenzado a decaer, no me importa, porque a esta circunstancia, le sumo la seguridad que me otorgan estos cincuenta años permitiéndome combinar con precisión sexualidad y sensualidad, no como un mecanismo que supla la potencia en mis relaciones sino porque la experiencia de los años me ha enseñado que es así y esto me gusta mucho.
   Evidentemente a estas alturas se lo que quiero, como lo quiero y con quien lo quiero,  es una ventaja saber lo que uno no quiere, pero es mas ventajoso saber lo que uno quiere gracias a la experiencia y esto, si que no lo cambio.

   Resumiendo, empiezo esta década con el alma joven, con una actitud que solo dependerá de mi, del vértigo que me produzcan las circunstancias y como las afronte, seguiré siendo yo, con el pelo revuelto y mi eterna capacidad de sorprenderme.