jueves, 7 de mayo de 2015

Abrazos perdidos


Cuenta una leyenda que aquí yacen los brazos de unos amantes.
En ese túmulo frío y casi olvidado, reposan sus abrazos. Alto fue el el precio que pagaron por tal osadía. 
Amarse en un abrazo


 Me cubrieron el rostro,  pensando que así te olvidaría.

 Mis ojos se extendieron por mis brazos

y alcanzaron tus sueños en un abrazo.




Me desprendiste del cielo
con sogas de lluvia
para abrazarnos.
Y en un abrazo amarnos en la intemperie de dos mundos,
que  reprimían sus abrazos.




Nos condenaron  
por el acto de abrazar nuestro amor.
Por  un abrazo que no era suyo.
Todos, ellos y ellas.

¡Alzad la vista! ¡Malditas!

Mirarme desnudo.
¡Abrazarme!
Con vuestra lujuria de apetito infinito.



¿Bajad la vista! ¡Malditos!
¡Miradla a ella!
¡abrazarla! 
con vuestra agonía de anhelo eterno.






                                                                     Nos visteis abrazar 
en sueños etéreos
entre la lluvia y el cielo,
ahora ¡malditos todos!:
contemplarnos, ya incombustibles,
¡incendiaros vosotros!, todos
aquellos que amputaron  nuestros cuerpos.
 Ahora estamos en vuestras envidiosas mentes.
                                                                        Nos amamos, sí, en un abrazo eterno.

¡Porque
 es mejor quemarse
que apagarse lentamente!.